Imagine no tener que pagar el impuesto sobre la renta, ese es un lujo que pronto estará al alcance de cualquiera que esté dispuesto a trasladarse a Bali y trabajar a distancia, siempre que su empresa tenga sede fuera de Indonesia.

Y no sólo en Bali, que consta de un conjunto de 17 islas, entre ellas Java y Nueva Guinea, donde se ha introducido un visado para nómadas digitales de cinco años que permitirá a los trabajadores a distancia vivir en sus propiedades libres de impuestos, como parte de los planes del gobierno de Indonesia para reforzar su economía postpandémica.

Estonia y Barbados estuvieron en el grupo de los primeros países en ofrecer un visado para nómadas digitales en 2018, y es una tendencia que sigue creciendo a medida que más profesionales adoptan el estilo de vida de viajar y trabajar al mismo tiempo, una práctica que se fortaleció después del coronavirus.

El ministro de Turismo de Indonesia, Sandiaga Uno, dijo a los periodistas en junio que alrededor del 95% de los nómadas digitales que participaban en sondeos elegían su país como un lugar “prioritario” para su trabajo.

El estilo de vida de este particular grupo de trabajadores a distancia es cada vez más popular, pero no es para todos. Tampoco es fácil encasillarlos en una única definición.

¿Quiénes son los nómadas digitales?

Hay más de 15 millones de trabajadores estadounidenses que se autodenominan nómadas digitales, más del doble de la cifra anterior a 2019, según indicó una investigación de MBO Partners, una plataforma de consultores empresariales independientes.

El reporte encontró que los millennials (personas entre 26 a 41 años) son el mayor grupo de nómadas digitales, con un 44%. La generación X (de 42 a 57 años) representa el 23% y los baby boomers (entre 58 y 76 años) el 12%.

Carlos Macías, periodista y estratega de contenidos, y su esposo renunciaron a sus apartamentos de Nueva York para convertirse en nómadas digitales a principios de la pandemia. “Estábamos muy asustados y dudosos durante el primer cierre de Covid y dijimos: ‘Si vamos a morir, lo haremos en nuestros términos’. Ahora que hemos abrazado el estilo de vida, nos encanta y no nos arrepentimos de nuestro giro salvaje”, dice Macías.

Algunos nómadas digitales son trotamundos y viajan durante años entre países y continentes. Otros están en la carretera durante unas pocas semanas o meses y nunca cruzan una frontera.

Macías se ha quedado en Estados Unidos, viviendo en una casa rodante. “Elegimos principalmente campings de propiedad gay como destino. La mayoría de estos campings tienen una variedad de servicios como piscinas, jacuzzis, espacios sociales, senderos naturales y clubes nocturnos. Así que la familia, los amigos y la gente, en general, piensan que vivimos de vacaciones las 24 horas del día”, afirma.

La realidad es, por supuesto, un poco diferente. La pareja no tiene el tipo de ventajas de la ciudad a las que los profesionales tienen fácil acceso, como la limpieza, la lavandería y salir a cenar o pedir comida para llevar después de un largo día. “Si a todo eso le sumas nuestra semana laboral de 35 a 40 horas, nos sentimos más ocupados que nunca”, añade Macías.

Mientras tanto, la atención médica puede ser un poco más complicada de gestionar mientras se está en movimiento. Macías lo ha conseguido cambiando a un médico que ofrece citas virtuales y recurriendo a los pedidos por correo para las recetas. En cuanto a la recepción de los teléfonos móviles y la disponibilidad de wi-fi, “esto te hará ganar o perder”, añade. Además, el coste de trasladar su casa movil cada dos o tres meses se ha vuelto más doloroso con el aumento de los precios de la gasolina.

Por otra parte, los nómadas del continente europeo también están en aumento. Naturalmente, trabajar los días que se viaja de A a B puede ser más duro, con parches de wi-fi y otros posibles inconvenientes. Pero, en general, quienes han adoptado esta opción de vida, también aceptan los inconvenientes.

April Walloga es escritora y productora de contenidos y la llamada “nómada digital” en Europa. Para ella, llevar ese calificativo significa que puede seguir trabajando a tiempo completo, sin sacrificar su gusto por viajar. “Como una persona soltera y sin hijos, a menudo he sentido que a las empresas no les importaba mi equilibrio entre vida y trabajo”, dice Walloga. “Como si yo fuera todo suyo y ¿qué más tenía que hacer? Creo que hay algunos líderes inteligentes que ven esto y se dan cuenta de que el trabajo remoto es parte del bálsamo para el agotamiento de los millennials.”

Combatiendo la soledad

Naturalmente, una de las desventajas de llevar una vida nómada es la soledad ocasional, y ese es un síntoma con el que los nómadas deben ser proactivos. “Viajar constantemente es emocionante y estimulante, pero después de la fase de luna de miel, empiezas a echar de menos a tus seres queridos. Algunos días, la soledad te envuelve y puede provocar cierta depresión si no mantienes una comunicación constante con ellos”, dice Macías.

Sin embargo, para Macías, el sacrificio vale la pena y le ha llevado a llevar un estilo de vida mucho más saludable que cuando él y su marido vivían en Nueva York. “La experiencia es muy enriquecedora para el alma”, añade.

Kencko, una empresa de venta directa al consumidor que suministra alimentos ricos en plantas y asesoramiento nutricional, tiene una política de trabajo flexible que ha permitido a la directora de marketing de crecimiento, Christine Chen, aceptar la vida como nómada digital. Aunque echa de menos las charlas orgánicas que suelen tener lugar en una oficina, y la posibilidad de tocar a alguien en el hombro y hacerle una pregunta rápida, ha encontrado otras formas de conectar con sus compañeros de trabajo, muchos de los cuales están en otros países.

“Ha sido muy útil y revelador conocer la cultura y el estilo de vida de otros países, y creo que también me ha convertido en una mejor vendedora”, dice Chen. “Puede parecer intimidante -sobre todo para una mujer-, pero este estilo de vida es mucho más accesible de lo que la mayoría de la gente cree: hay muchos grupos en Internet para trabajadores nómadas en los que la gente siempre comparte consejos o busca nuevos amigos para hacer viajes”, concluye.